10 nov 2011

Ciberactivismo eficiente

Algunos consejos para ser un "guerrero" más eficiente en el "frente de las ideas"

En la Red se libra una guerra sin cuartel por el control y monopolio de la información, control y monopolio puestos en peligro por la Red de redes. Como sin teoría no hay práctica, lo primero es dominar las ideas. El primer frente de batalla entre el sistema y aquellos que se resisten a él o que aspiran a cambiarlo es el "frente de las ideas". Esto es la "guerra fría" de las ideas. Y como en toda guerra, se requiere unidad de acción y colaboración. Internet puede favorecer mucho la Revolución social y política. Es un arma muy poderosa para luchar pacíficamente por el desarrollo de la democracia, por la conquista de la auténtica democracia. Si queremos poner nuestro granito de arena, tenemos en la actualidad una manera muy concreta de hacerlo: siendo activo en la Red, siendo ciberactivo. Pero el ciberactivismo es un complemento al activismo global. Ser ciberactivo no significa que no debamos serlo también a "la antigua usanza". Sin embargo, el ciberactivismo es muy importante, el "frente de las ideas" está en Internet. Éste es el último reducto de la libertad de expresión, a la espera de que algún día, los medios de masas recuperen su independencia (si es que alguna vez la recuperan). Hay que atacar y acosar al sistema en todos los frentes, especialmente en el "frente de las ideas". Hay que atacar a la fortaleza por todas partes, especialmente por sus grietas. Internet es el "talón de Aquiles" de las "democracias" actuales. El control lo están empezando a perder por Internet. Todos debemos colaborar en esta lucha.


La información es poder.

Siempre ha sido así y en la Sociedad de la Información actual no iba a ser menos. El poder económico, el verdadero poder en la sombra, se sustenta en el control de la forma de pensar de la gente a través de los medios de información. Si se controla lo que piensa la gente, entonces no es peligroso preguntarle de vez en cuando qué piensa. Ya se sabe lo que dirá. Las "democracias" actuales son la forma más sofisticada y sutil, hasta la fecha, de dictadura camuflada. Una dictadura formal, donde la gente ni siquiera vota, no engaña a nadie. Pero una "democracia" donde la gente tiene el derecho a votar cada cierto tiempo sí engaña a la mayoría de la población. Mucha gente intuye que esto es una democracia "light", pero no llega a concienciarse del todo de que es posible mejorarla notablemente, incluso a corto plazo, porque se la mantiene entretenida para que no piense ni se informe adecuadamente. Para que sus "intuiciones" no vayan a más. Se la mantiene "narcotizada", "adormecida". Mucha gente piensa que aún no siendo el sistema perfecto, es el "menos malo posible". ¡Cuántas veces se usa esa desgastada frase para justificar lo malo conocido frente a lo bueno por conocer! ¡Y al mismo tiempo, cuánto se esfuerzan los que manejan el cotarro para que ni siquiera se lleguen a conocer ciertas ideas, para que lo bueno por conocer siga siendo desconocido! Si a la gente no le llegan ideas peligrosas que cuestionen el sistema actual, el orden establecido, entonces es fácil que se imponga el pensamiento único. Si la gente sólo se queja, esto no es peligroso, si piensa que la culpa es sólo del gobierno de turno, esto no pone en peligro al sistema, pero si la gente empieza a pensar por sí misma, si empieza a dejar de tener fe en el sistema y sus "profetas", si empieza a acceder a otras ideas, si empieza a replantear las cosas para cambiarlas, si empieza a organizarse para presionar y si finalmente pasa a la acción, entonces los que controlan la sociedad tienen serios motivos para estar preocupados. Y esto, por supuesto, los que controlan la sociedad lo saben de sobras. Los momentos de crisis, por ejemplo, en este sentido, son los más peligrosos para el sistema. Son momentos en los que la gente puede "despertar". Cuando la necesidad aprieta, la gente espabila y se quita de encima las "telarañas" de la apatía. Como decía Bertolt Brecht, las revoluciones se producen en los callejones sin salida. Las épocas de crisis económicas son momentos importantes para que la sociedad se sensibilice sobre las causas de las mismas, sobre los déficits estructurales del sistema político-económico. Son momentos en los que el Estado se delata, los hechos contradicen los discursos. El contraste entre la socialización de las pérdidas y la privatización de las ganancias, el contraste entre el rescate de los bancos y el desamparo de los trabajadores, el contraste entre las ingentes cantidades de dinero aportadas a los bancos que causaron la crisis y las ridículas y simbólicas "ayudas" a los trabajadores que pierden sus empleos, víctimas de la crisis que ellos no han provocado, ponen en evidencia claramente de qué parte está el Estado.

Una sociedad nueva sólo puede surgir si la mayoría de la gente se conciencia sobre su posibilidad, si hay ideas que puedan llevarse a la práctica. Sin teoría no hay práctica. Las ideas son el primer paso necesario para construir una nueva realidad. Son una condición necesaria, pero no suficiente. Un pueblo bien informado y concienciado siempre es peligroso para aquellas minorías que desean mantener el control de la sociedad, con el objetivo básico de perpetuar sus privilegios. Las falsas democracias actuales se sustentan precisamente en el control de los medios de comunicación.

Pero dicho control, para que sea eficaz, debe pasar desapercibido. Por esto se crea la falsa sensación de pluralidad a base de "inundar" al ciudadano de mucha información aparentemente plural pero que no ponga en peligro el "esqueleto" básico del sistema. A base de "cantidad" de información pero de poca "calidad". A base de "mucho ruido y pocas nueces". No es peligroso criticar a tal o cual político, no es peligroso "debatir" sobre si el ministro X debe dimitir o no, no es peligroso hablar de si tal partido se va a coaligar con tal otro, por supuesto, no es peligroso hablar del color de las corbatas de los candidatos. Lo peligroso es hablar de las deficiencias de la democracia, de si tiene sentido la República en nuestros días, de si se respetan los derechos humanos o de cómo hacer que se respeten, de las posibles alternativas al actual sistema económico. Lo peligroso es analizar en profundidad. Lo peligroso es hablar de las causas de fondo de los problemas.. Lo peligroso es plantear ideas nuevas. En definitiva, el sistema necesita evitar replantear sus bases y necesita desviar la atención hacia cuestiones secundarias. Necesita que se hable "de las ramas" pero no "del tronco", pero también necesita aparentar que se puede hablar de todo. Las técnicas de desinformación son muchas. En mi libro "Rumbo a la democracia", en el capítulo titulado "La rebelión individual", hago un breve repaso de las mismas. Remito al lector que desee profundizar en ellas a dicho libro. También le recomiendo echar un vistazo a la Wikipedia.


Los medios de comunicación de masas, especialmente la televisión, son la principal herramienta de control social del poder.

Son el "muro" de protección fundamental del sistema. Sin embargo, además de que el control social nunca es eficaz al cien por cien (afortunadamente), Internet nos proporciona la posibilidad de ir poco a poco abriendo grietas en dicho muro que puedan, con el tiempo, hacerlo caer. La prensa alternativa, existente gracias a Internet, está en ello desde hace unos cuantos años. El problema es que mucha gente, la mayoría, no la conoce aún. Aunque afortunadamente, mediante el boca a boca, dicha prensa empieza a salir poco a poco de la marginalidad. Y aquí es donde podemos ayudar mucho, más de lo que parece, los ciudadanos corrientes que nos vamos concienciando sobre la necesidad de desarrollar la democracia para que de verdad el poder sea del pueblo. El boca a boca "digital" ya está empezando a agrietar el muro. No hay más que buscar en Google el libro prohibido "Un rey golpe a golpe" para ver lo que se ha propagado por la Red en poco tiempo. No hay más que ver cómo en los foros de los diarios "oficiales" ya se han producido debates muy concurridos sobre República-Monarquía, cómo incluso en algunos diarios donde se han hecho encuestas sobre esta cuestión (algo prácticamente inconcebible hace apenas un año) ya han salido ganadoras las opciones republicanas. Internet está haciendo mucho daño al sistema. No es de extrañar que ciertos sitios web hayan sido atacados (Kaos en la Red, Loquesomos.org) o que otros hayan sido censurados u obviados por portales importantes (como Rebelión por parte de la Wikipedia). Como decía al principio, la información es poder. Y ahora mismo, hay una guerra descarnada por la información en la Red. Incluso los Estados Unidos de América han creado un departamento de guerra cibernética.

En la Red se libra una guerra sin cuartel por el control y monopolio de la información, control y monopolio puestos en peligro por la Red de redes. Como sin teoría no hay práctica, lo primero es dominar las ideas. El primer frente de batalla entre el sistema y aquellos que se resisten a él o que aspiran a cambiarlo es el "frente de las ideas".

Cuando uno participa en foros de Internet, especialmente, aunque no exclusivamente, de la prensa más conocida, puede observar en su plenitud las famosas tácticas de desinformación e intoxicación de las que hablaba. Como censurar directamente les delata (aunque a veces incluso recurren a dicho método más contundente, para lo cual se requiere provocar previamente al elemento peligroso para que caiga en la trampa de las descalificaciones o los insultos que justifiquen la censura), los intoxicadores se dedican a intentar desprestigiar a la persona que abre un debate peligroso, a intentar provocarla para que pierda las formas, a intentar recurrir a los prejuicios que los medios han implantado en la gente para proteger el status quo (por ejemplo recurriendo a las demonizadas palabras "comunistas", "marxistas" o "anarquistas"), a intentar evitar razonamientos claros para que la gente piense bien (la táctica del confusionismo), a intentar fomentar el derrotismo disfrazado de realismo ("de qué sirve informarte", "siempre estaremos igual", "esto no hay quien lo arregle", "hay que ser realista y darnos cuenta de que los idealismos no conducen a nada"), a intentar desviar la atención (por ejemplo, diciendo que el debate abierto no tiene interés alguno, a pesar de lo cual ellos, contradictoriamente, participan activamente para "reventarlo"), a intentar ridiculizar los razonamientos (pero sin argumentar ellos suficientemente, sin decir por qué son ridículos o dónde están los supuestos errores), etc. No hay más que plantear un tema espinoso (República o democracia o censura en los medios) para ver cómo afloran (a veces hasta parece que están coordinados) supuestos contertulios que harán todo lo posible para que las ideas y los razonamientos se vayan "enguarrando". La vieja táctica de "si no puedes convencerlos, confúndelos". Evidentemente, no todos los que a veces emplean argumentos similares a los descritos lo hacen con mala intención, pero los manipuladores existen y los emplean a fondo insistentemente. No es muy descabellado pensar que hay gente que se dedica a evitar que ideas peligrosas vayan a más. Si admitimos que los medios de comunicación están manipulados y controlados (y esto para alguien que esté bien informado, que conozca la prensa alternativa y haya tenido ocasión de contrastarla con la oficial, no admite dudas), entonces debemos admitir también que en los "cocederos de ideas", hay gente que se dedica a que no se cuezan ciertas ideas peligrosas. Es lógico que haya gente que intente que las grietas del muro se cierren o no vayan a más. El sistema se defiende.
Para combatir tales tácticas de desinformación e intoxicación, me permito, desde la experiencia personal vivida, aportar los siguientes consejos:
      • Hay que llamar la atención hacia el debate abierto.
        Si queremos que ciertas ideas lleguen a la gente, hay que ser hábil en el lenguaje. Hay que "saber vender" y crear expectación. Hay que emplear un lenguaje próximo a la gente corriente, aunque sin caer en la vulgaridad. Hay que despertar la curiosidad del contertulio que entra en un foro con buena intención.
      • Hay que expresar las ideas de forma eficaz.
        Hay que ser conciso, contundente, claro y organizado, para que la gente pueda acceder a nuestras ideas de forma cómoda y amena.
        Tampoco viene mal resaltar en negrita las principales ideas. Es imprescindible usar un lenguaje sencillo, directo y cercano. Nos dirigimos a gente corriente y hay que huir de toda pedantería.
        Y por supuesto, "no hay que irse por los cerros de Úbeda", hay que hablar de cosas concretas, con los pies bien en la Tierra. Una típica táctica de los "lacayos" del sistema es intentar hacer ver a los demás que eres un "filósofo", un "idealista", un "utópico", que "estás en las nubes", que lo que planteas es muy bonito pero no sirve de nada. Si no pueden combatir tus ideas, si no pueden "ensuciarlas", intentarán que la gente piense que son sólo eso, bellas ideas irrealizables.
        Hay que plantear las cosas de manera realista. Hay que "vender" las ideas, pero tampoco hay que pasarse, tampoco hay que "vender la moto". Si no, no se tiene credibilidad.
        Es muy importante matizar las ideas expuestas, si no los manipuladores se agarran a afirmaciones simplistas para desvirtuar globalmente nuestros razonamientos. Si hacemos afirmaciones demasiado simples entonces les damos motivos para que nos acusen de demagogos. Una de las principales características que distingue a un manipulador de un contertuliano bienintencionado es que éste aclara sus postulados, los matiza. El debate con un manipulador no avanza porque dicho "contertuliano" se limita a repetirse, no escucha, no responde a cuestiones concretas. Una buena forma de poner en evidencia ante los demás a los manipuladores consiste en preguntarles cosas concretas que permitan que el debate profundice en las cuestiones planteadas. Cualquier error, por pequeño que sea, aunque sea secundario y no impida comprender el razonamiento expuesto, lo explotarán al máximo.
        Por esto conviene minimizar los errores, conviene repasar bien nuestras intervenciones antes de enviarlas. Nunca hay que precipitarse, ni "calentarse". Siempre hay que estar tranquilos y fríos. Aún así, si cometemos errores, hay que reconocerlo, pero al mismo tiempo, hay que reafirmarse en las ideas principales, es decir, hay que recordar que los errores secundarios cometidos no invalidan globalmente nuestros razonamientos principales.
      • Ser siempre exquisitos en las formas, no caer nunca en la provocación.
        Nunca hay que caer en el insulto o la descalificación, esto es precisamente lo que buscan. Si nos acusan de "comunistas" o "anarquistas", no debemos responderles que ellos son "fascistas", debemos decirles que hay que centrarse en las ideas. Si nos piden que nos definamos entonces les diremos que no tenemos por que hacerlo, incluso es más eficaz decir que no nos casamos con nadie, que somos independientes. Porque si nos definimos de tal o cual manera, entonces los prejuicios que tiene la mayoría de la gente (prejuicios "trabajados" desde que nacemos por el sistema) entran en funcionamiento y la gente de buena voluntad (nuestro objetivo) se niega a seguir escuchando.
        Si intentan ridiculizarte entonces no te dejes achantar y pídeles que te digan porqué son ridículos tus planteamientos (juegan con el miedo al ridículo, del que no nos libramos casi nadie). Los manipuladores no suelen argumentar mucho o bien cuando "argumentan" lo hacen de forma enrevesada o provocativa (buscando siempre la hilaridad del elemento peligroso para que se vaya del foro o para que haga algo que le desprestigie ante los demás, buscando "los tres pies al gato", explotando fallos ortográficos, agarrándose a un "clavo ardiendo"). Su táctica siempre es crear mucho "ruido", es "enrarecer" el ambiente, es crear nerviosismo (intentar que el debate no sea tranquilo, para evitar razonar bien), es cansar al contertuliano que ha osado abrir el debate non-grato, es banalizar el debate para no llegar a conclusiones peligrosas, para no profundizar, etc.
      • Centrarse exclusivamente en los razonamientos.
        Evitar caer en el "etiquetado" de las ideas o las personas. Por ejemplo, si uno defiende la República, los intoxicadores intentarán que la gente vea que eres "falangista" o "comunista", para que así los prejuicios entren en funcionamiento y la gente no se fije en los razonamientos sino que en cuestiones colaterales (es decir, para que juzguen "el contenido por el envoltorio", envoltorio demonizado durante mucho tiempo). No se puede conseguir de un solo paso todo a la vez. No se pueden deshacer los prejuicios de la inmensa mayoría de la gente de la noche a la mañana, pero hay que tenerlos en cuenta. Defendamos las ideas sin etiquetarlas. No es lo mismo participar en un foro donde hay gente bien informada o más o menos afín o abierta a discusiones serias, que "bajar al ruedo" y enfrentarse con ciudadanos corrientes, habitualmente muy manipulados y desinformados.
      •  Nunca desviarse de la cuestión principal.
        Esto es lo que buscan los manipuladores: desviar la atención. Se puede, en algún momento, rebatir algo secundario, más que nada porque si no lo hacemos se agarrarán a que al callar "otorgamos", pero a continuación, hay que retomar rápidamente el hilo principal, nunca hay que perderlo. Así de paso evitamos que el foro se "ensucie" de preguntas y respuestas intrascendentes que sólo provocarán que aquellos que entren en él con buenas intenciones pierdan el interés o vean que la cosa se pone fea y prefieran huir del mal rollo.
      •  La forma de combatir un manipulador es razonando con mucha paciencia.
        Ellos esperan que al "meter ruido", nosotros nos vayamos cansando y entonces dejemos de razonar y recurramos a sus mismos métodos. Los manipuladores típicamente suelen tener intervenciones breves pero intensas. Juegan con ventaja porque la gente ya tiene muchos prejuicios que les benefician. Los que intentamos aportar visiones o ideas alternativas jugamos con desventaja porque tenemos que combatir dichos prejuicios. Nuestras intervenciones tienen que ser por consiguiente más largas que las suyas. Esto lo saben ellos y procuran que cada vez sean más largas para cansar a la posible "audiencia". Hay que argumentar suficientemente, pero intentando ser lo más conciso posible y remitiendo a otros sitios donde el lector pueda profundizar en las ideas expuestas.
      •  Al manipulador o intoxicador se le desenmascara poniendo en evidencia sus contradicciones.
        Si alguien dice (en un foro de un medio de información) que no sirve de nada informarse, entonces hay que ponerle en evidencia preguntándole qué hace entonces en dicho foro.
        Si alguien dice que los libros o los sitios de Internet recomendados son una mierda entonces se le pregunta por qué, que cómo lo sabe si no los ha leído.
        Y si dice que los ha leído, se le pregunta por qué no le han gustado, se le hace concretar.
        Si alguien dice que esa información que aportamos no es nada nuevo, entonces le podemos preguntar que cómo lo sabe si no la ha leído, o le podemos decir que él aporte algo nuevo.
        Si alguien dice que sólo mostramos ideas de una de las partes entonces daremos informaciones de las otras partes y le pediremos a él que también aporte información que considere interesante para contrastar.
        Si alguien dice que no somos de fiar, responderemos que nunca hay que fiarse de nadie, que efectivamente la gente debe desconfiar de nosotros pero también de ellos, que nosotros nos limitamos a dar nuestra opinión y que cada uno juzgue por sí mismo, que la única manera de minimizar la manipulación, la única manera de llegar a la verdad, es contrastando versiones opuestas, que nosotros sólo pretendemos aportar visiones distintas a las habituales para que la gente pueda estar mejor informada.
        Si tenemos fe en nuestras ideas, si queremos que a la gente le llegue otras ideas, debemos apoyar y fomentar la pluralidad, la posibilidad de contrastar entre versiones opuestas (y cuanto más opuestas mejor).
      •  Nunca aplicar los métodos de los manipuladores.
        Si ellos intentan censurarnos, nosotros, al contrario, haremos todo lo posible para que a ellos no les censuren.
        Si ellos nos atacan, nosotros nos defenderemos, pero evitaremos atacarles a ellos.
        Si ellos nos intentan ridiculizar, entonces, en vez de callarnos, al contrario, les haremos concretar para que elaboren sus "argumentos", pero nosotros no les ridiculizaremos. Ellos mismos se delatarán.
        Si ellos son prepotentes, si practican la arrogancia, nosotros practicaremos la humildad, pero combinada con la firmeza. Debemos evitar que nos lleven a su terreno. Debemos diferenciarnos de ellos tanto por el fondo como por las formas, tanto por las ideas que defendemos como por la manera de defenderlas. Censurar ideas ajenas, incluso si se llega a los insultos, es siempre un signo de debilidad, además de incoherencia.
        Si tenemos fe en nuestras ideas, si somos coherentes (la coherencia, junto con la buena educación, es siempre lo que más daño hace al intoxicador), si estamos convencidos de que tenemos razón, o incluso si no lo estamos, pero tenemos indudables buenos motivos, entonces nunca debemos temer el enfrentamiento ideológico. Al contrario, debemos considerarlo como una oportunidad para aclarar nuestras ideas, para afianzar nuestros postulados o "perfeccionarlos". El enfrentamiento ideológico, aunque pueda disgustarnos o enervarnos ocasionalmente, por el intento del manipulador o del intolerante de imponerse de mala manera, siempre nos supone la oportunidad de evolucionar intelectualmente, pone a prueba nuestras convicciones e incluso a veces las desarrolla aún más.
 A lo largo del debate, si nunca perdemos las formas, si no caemos en las trampas que nos ponen y si siempre "pensamos bien", es decir, si nunca ponemos por escrito nuestras sospechas sobre sus intenciones, si no caemos en la imprudencia de afirmar lo que no podemos nunca asegurar, aunque tengamos indicios claros de que nos enfrentamos a un manipulador, entonces poco a poco nos "ganaremos a la audiencia". Poco a poco se verá quién va con buena intención y quién no. Lo principal es que los demás vean que tenemos buena voluntad. Cuando los manipuladores vean que no han conseguido sus objetivos entonces darán por "zanjado" el debate y esperarán a que vaya muriendo poco a poco. Sólo pueden esperar que la gente pierda interés en él y deje de visitarlo. Procurarán que pase desapercibido. Incluso procurarán abrir muchos debates nuevos para que el debate peligroso se vaya olvidando (en la mayoría de los foros los debates que aparecen arriba en primera página son los más actuales, con lo que si se abren muchos nuevos, el debate non-grato irá bajando hasta desaparecer de la primera página). Para evitar que el debate "muera en el olvido", de vez en cuando (pero sin hacerlo con demasiada frecuencia, sin ser pesados), debemos "reactivarlo", pero aportando información interesante y que tenga sentido y relación con el debate. Por ejemplo, si el hilo abierto era para hablar de la República, podemos aportar algún libro o artículo nuevo que sea de interés, pero sin volver a contestar a los manipuladores (diciendo en nuestra última respuesta a ellos que no lo vamos a hacer más porque realmente el debate con ellos ya no tiene sentido).
Es importante que participemos de forma activa en los foros más vistos, aunque nos sean hostiles. Hay que ir recomendando páginas de Internet, libros, artículos, noticias, que permitan que las ideas alternativas vayan ganando terreno. Hay que ir dónde está la gente para que poco a poco vaya descubriendo que hay otra prensa, que hay noticias censuradas en los grandes medios, que hay otras ideas, que el pensamiento único es una invención de los que manejan la sociedad para seguir manejándola. La gente (bienintencionada) que participa en foros de Internet es más activa que la media. Si los contertulios bienintencionados que participan en dichos foros se van convenciendo y abriendo a nuevas ideas, las propagarán a sus amigos y allegados.
Si vemos un foro en algún diario "oficial" donde alguien está "batallando" por ideas que apoyamos, debemos acudir a él para ayudarle, debemos avisar en los foros "amigos".

Esto es la "guerra fría" de las ideas. Y como en toda guerra, se requiere unidad de acción y colaboración.
Internet puede favorecer mucho la Revolución social y política. Es un arma muy poderosa para luchar pacíficamente por el desarrollo de la democracia, por la conquista de la auténtica democracia.
Si queremos poner nuestro granito de arena, tenemos en la actualidad una manera muy concreta de hacerlo: siendo activo en la Red, siendo ciberactivo. Pero el ciberactivismo es un complemento al activismo global. Ser ciberactivo no significa que no debamos serlo también a "la antigua usanza".
Sin embargo, el ciberactivismo es muy importante, el "frente de las ideas" está en Internet. Éste es el último reducto de la libertad de expresión, a la espera de que algún día, los medios de masas recuperen su independencia (si es que alguna vez la recuperan).
Hay que atacar y acosar al sistema en todos los frentes, especialmente en el "frente de las ideas".
Hay que atacar a la fortaleza por todas partes, especialmente por sus grietas. Internet es el "talón de Aquiles" de las "democracias" actuales. El control lo están empezando a perder por Internet. Todos debemos colaborar en esta lucha.

Fuentes:

8 nov 2011

Qué es el Ciberactivismo

¿Qué es el ciberactivismo?

El ciberactivismo se enmarca en la larga tradición de la no violencia activa, la que Ghandi formulara como la ahimsa satiagraha (aunque, como decimos, es muy anterior a él: las ideas del pacifismo no violento y, a la vez, activo, están ya presentes en Francisco, de Asís, Jesús de Nazaret, Buda, varios pensadores griegos...).

Es ahí, como una forma de pacifismo no violento y activo, donde hay que entender el ciberactivismo. Y es que, a fin de cuentas, se trata de ejercer la opción por la Paz, denunciando e impidiendo que se lleva a cabo cualquier forma de atentado a los Derechos Humanos, a la dignidad de cualquier ser humano, a la integridad de la naturaleza, etc. Ciertamente, el ciberactivismo puede ejercerse no sólo contra algo negativo, sino también como forma de apoyo a algo positivo. Pero la realidad de este mundo hace que, desgraciadamente, sea menos frecuente esta segunda posibilidad.

Junto a esto, otro rasgo típico del ciberactivismo es no ceñirse a una acción personal. El ciberactivismo busca decididamente el número, el “ser muchos” los que, con su denuncia, ejercen presión. Y presión que, en muchos casos, no se limita a la que puedan ejercer los ciudadanos de un país o región, sino que se abre al campo internacional. Es probable que el caso sobre el que se esté actuando sí se limite a un país, o que, incluso, sus efectos sean única y exclusivamente sobre un grupo muy concreto de personas. pero el ciberactivismo apela a la solidaridad de los seres humanos: se propone a la acción de todos lo que, aparentemente, afecta sólo algunos. Se haría realidad, así, aquello de “no preguntes por quién doblan las campanas: están doblando por ti”(1).

Desde estas bases ideológicas, el método del ciberactivismo es simple: la denuncia y la acción se realizan a través de internet, bien sea enviando un correo electrónico, bien sea sumando el propio nombre a un texto colgado en la Red por determinada ONG que será la que, finalmente, haga llegar ese texto con sus firmas al destinatario adecuado.


1. La frase es, en traducción libre, el final de la novela de Ernest Hemingway “Por quién doblan las campanas”).

¿Y hace mucho tiempo que existe?

El método ciberactivista, dado que se realiza a través de la Red, es claro que no existía antes de la popularización de internet.

Pero es que el método del ciberactivismo no es más que una modernización de algo que ya existía desde bastante antes: la recogida de firmas y el envío de cartas. Ambas acciones hacían lo mismo que hoy en día se hace de forma cibernética, pero, claro, con los medios de que se disponía (y se dispone, evidentemente): el correo convencional, el lápiz y el papel.

Lo interesante de esto es comprender el fondo que hay detrás, y del que comentábamos algo en la pregunta anterior. Y es que si el ciberactivismo como método pacifista de acción no violenta es muy reciente en la historia, no lo es la ideología que lo sustenta: la intervención del individuo –el ciudadano- en los ámbitos de decisión a los que él no pertenece, sean esos ámbitos políticos, económicos, judiciales, culturales, etc.

Con las peculiaridades propias de cada época histórica, esa conciencia de que yo puedo y, sobre todo, debo tomar parte en las áreas de poder, es una constante en la larga historia del devenir humano. Siempre se ha admitido que hay quien manda, pero siempre se ha sentido, también, que ése que manda debe tener en cuenta lo que los mandados pensamos y queremos. Y más si lo que pensamos lo pensamos una gran mayoría. Se trata, en suma, del fenómeno conocido como “presión pública”.

Y aunque no sea éste el lugar de desarrollar la larguísima lista de ejemplos de “presión pública” que se pueden encontrar en todas las pocas y en todas las culturas, no se olvide que esa afirmación de que lo que piense la mayoría debe ser tenido en cuenta incluso por encima de lo que dictamine quien tenga el encargo oficial de hacerlo, es una constante en la historia de la humanidad. Constante que, tanto ayer como hoy, se ha regado muchas veces, tristemente, con sangre. La convicción profunda y activa de la fuerza que poseen los que, oficialmente, no la tienen, es una de las mejores y más radicales pertenencias del género humano.

No creo que se consiga mucho con el ciberactivismo

Es cierto que no siempre una recogida de firmas o un envío de cartas a través de internet consigue su objetivo. Del mismo modo que tampoco el sistema de elección de gobernantes a través del voto garantiza un correcto desarrollo de la labor política o, por poner otro ejemplo, no siempre lo que todo el mundo ve que es lo justo coincide con el que tiene el poder de decidir en un sentido u otro.

Pero eso no anula la validez de la acción ciberactivista. Que el ciberactivismo no obtenga siempre su fin no habla en contra del ciberactivismo, sino del que hace oídos sordos a la voz de tantos y tantos.

Y, además, son cientos y cientos los casos en que el ciberactivismo ha tenido éxito. Indultados de una pena de muerte, obras anti ecológicas paralizadas, encarcelados que se libran de la tortura porque los torturadores descubren que la opinión internacional les está vigilando, leyes que se mejoran o –en sentido contrario- que no llegan a promulgarse... La lista de situaciones y, sobre todo, de hombres y mujeres concretos, con rostro y vida, que han mejorado o se han salvado gracias al ciberactivismo sería interminable. Testigos de ello son las varias ONG que utilizan la presión pública como pilar fundamental de su tarea en pro de los derechos humanos, y que llevan años haciéndolo. Por algo será(2).

Y es que, aunque sea chocante, lo que hay que entender es que muchos “poderosos” de este planeta no tienen el menor escrúpulo de hacer cualquier burrada, pero no están dispuestos a tener mala fama ante la opinión pública internacional. Los mismos jueces a los que no les tembló ni un dedo para condenar a una mujer a ser lapidada, revocaron la sentencia cuando empezaron a lloverles firmas y correos electrónicos de todas partes del mundo protestando por tamaña salvajada(3). Y los mismos gobiernos estatales que durante años y años no tuvieron reparo en condenar a muerte (y ejecutar) a gente que había cometido el delito siendo menor de edad, terminaron –tras años de lucha, eso sí- prohibiendo tan aberrante práctica jurídica(4). Repetimos: nos costará entenderlo a los que tenemos una mente mínimamente normal, pero son muchos los dirigentes que temen más el tener mala fama que el no respetar los derechos humanos, que no tienen problema en hacer algo que está mal... siempre que no se sepa.

El ciberactivismo encuentra ahí buena parte de su fuerza. Otra parte está, naturalmente, en que muchas veces los dirigentes estaban equivocados sin mala voluntad, y es la presión internacional las que les hace conscientes de su error.

Y aún cabe una última reflexión. Y es que la opción por dedicar un tiempo de tu vida al ciberactivismo no puede ser tomada sólo por su éxito o su fracaso. Eso es sólo una cara del asunto. la otra es que, si no firmas a través de internet esa carta que una ONG te propone para salvar a determinada persona, ¿qué otra cosa puedes hacer? En la gran mayoría de las situaciones injustas del planeta los cuidadanos de a pie no podemos hacer otra cosa, cuando nos enteramos de ellas, que quejarnos y dolernos interiormente. El ciberactivismo nos permite poner en práctica la única otra cosa que podemos hacer: el lograr que esa queja y ese dolor llegue al responsable de la injusticia.

Más allá de sus logros, que son muchos, o de sus fracasos, que –desgraciadamente-existen, el ciberactivismo pone en mis manos el que yo pueda hacer algo. Aparentemente, poco. pero mi “poco” unido al de otros decenas de miles, es un “mucho”. Lo dicen todas las páginas de la web de Paz Y Justicia: “Mucha gente pequeña, haciendo muchas cosas pequeñas, en muchos sitios pequeños... terminan haciendo algo grande”.


2. El ejemplo más conocido es el de Amnistía Internacional. Sus estadísticas revelan la validez del ciberactivismo.
3. Es el muy conocido –por la repercusión que tuvo- caso de la nigeriana Amina Lawal.
4. Por si alguien no cae, se trata de estados de EE.UU., que, por fin, en 2005 han prohibido la condena a muerte de menores.

¿Y cómo sé yo en qué casos ciberactuar?

A las grandes ONG que trabajan a favor de los derechos humanos, las solemos conocer por sus acciones (ciberactivistas o de otro tipo). Sabemos de Amnistía Internacional porque nos pide firmas una carta a favor de un preso de conciencia, o de Greenpeace por las audaces acciones de sus ecoactivistas, o de UNICEF (que no es una ONG sino un Fondo de la ONU, pero es igual para lo que queremos decir) porque vende felicitaciones en navidades.

Pero detrás de esa labor que nos llega al gran público, hay un esforzadísimo trabajo de investigación, de conocimiento de los hechos, de hacerse presente allá donde nadie se hace presente (y mucho antes de que lleguen, si es que llegan los medios de comunicación), de contrastar y analizar datos... Es ahí, en el trabajo diario, abnegado y silencioso de estos colectivos, donde nace la propuesta concreta de una ciberacción.

Por eso, los que practicamos el ciberactivismo no es que seamos unos señores (y señoras) muy inteligentes, y que nos leemos cada día 20 periódicos y estamos conectados constantemente a las grandes agencias informativas. No somos eso porque, entre otras cosas, no podemos serlo. Lo que hacemos es más simple, tan simple como estar atentos a los que sí hacen esa tarea, a los grupos y asoaciones que tienen medios y personal como para, tras mucho estudio y muchas comprobaciones, poder decirnos que, por favor, enviemos un correo-e a favor de una persona desconocida para nosotros, que está en un país que a la mayoría nos cuesta situar en el mapa, y que tiene un problema que –frecuentemente- ni nos imaginábamos que se podía tener.

Por eso, las ONG no se limitan a presentar un caso concreto, sino que, a la vez, aportan toda la información precisa para que yo pueda formarme una opinión propia. Ha habido ciberacciones muy recientes en contra de la aplicación en Europa de la directiva Bolkestein, o pidiendo la retirada del herbicida Paraquiat, o solicitando se niegue el paso a la soja ,modificada genéticamente, o protestando por una intervención paramilitar en un sitio de México que se llama Tila. Evidentemente, nadie se sumaría a ninguna de esas ciberacciones si, a la vez, no se explicara detallada y documentadamente que esa directiva, por qué es malo el dichoso herbicida (y qué intereses económicos hay tras él), qué peligro tiene una soja que -aparentemente- es espléndida (por lo menos para algunos), o qué se me ha perdido a mí en Tila (que resulta, qué casualidad, que está en Chiapas).

¿Y me puedo fiar de los que proponen ciberacciones?

Evidentemente, toda la pregunta anterior supone que tú te fías de la organización que te está presentando el caso, que te merece confianza por su prestigio, por el conocimiento que tienes de ella, porque coincides con su ideario, etc.

De hecho, es difícil que una ciberacción propuesta por unos desconocidos tenga especial éxito. Siempre habrá gente de ésa que se apunta aunque sea a un bombardeo, claro. Pero un ciberactivista consciente ciñe su labor a aquellos grupos con los que, como decimos, coincide ideológicamente y le merecen la confianza. Y por mucho que se ciña a unos pocos no le ha de faltar labor.

Y es importante recordar todo esto. Cuando tú te significas adhiriéndote a una acción propuesta por alguien, estás dando por supuesto que lo que presenta y lo que pide ese alguien son datos reales. Hay, pues, una responsabilidad ineludible en el ciberactivista: el de saber, y saber muy bien, a qué se está sumando y por qué(5).

5. Volviendo al caso de Amina Lawal, es chocante –por no decir patético- que los colectivos que lanzaron la ciberacción pidiendo su indulto tuvieron que, luego, emplear casi más esfuerzos en decir que ya estaba, que ya no hacía falta seguir escribiendo, que se iba a provocar un “efecto rechazo” si se seguían enviando correos por su liberación cuando ya había sido liberada. Y es que, suponemos que con buena voluntad, fueron muchos los que por su cuenta y riesgo se dedicaron a pedir firmas por la Red, sin hacer luego un seguimiento del caso. De hecho, aun hoy hay más de una decena de lugares en castellano pidiendo envío de correos-e firmas para que Amina no sea lapidada. Valga esta nota para remarcar que nada exime al ciberactivista de estar muy atento a la calidad del grupo que propone la ciberacción. Y para pedir a todos los grupos -incluyendo a algunos de los ·”grandes”- que igual que se movilizan para colgar en la Red un determinado caso, lo hagan para decir cuándo ese caso está cerrado y cómo.

No me pasará nada por ser ciberactivista, ¿no?

Se cuentan muchas cosas de lo que un gobierno democrático6 puede hacer con aquellos que suelen intervenir -por internet u otros medios- en protestas o reclamaciones sociales: que si se elaboran “listas negras”, que si luego puedes tener problemas en una oposición, que si los bancos te dificultan los créditos, que si... Como en toda leyenda urbana, cuando le preguntas a la persona que te la cuenta si él conoce a alguien con nombre y apellidos al que le haya pasado eso, la respuesta es siempre la misma: “Yo no, pero mi primo tiene un amigo que, en su pueblo, conoce a uno de una peña al que le contaron que un vecino del pueblo de al lado...”.

Ser ciberactivista no supone ningún riesgo de nada malo. Si fuera una medicina, en el prospecto no habría ningún efecto secundario, ninguna incompatibilidad, ninguna interacción negativa con otras acciones de la vida, ningún aviso para embarazdas, niños, conductores, alérgicos... Y, al contrario, la lista de efectos beneficiosos sería larguísima (o, a lo mejor, muy corta: a lo mejor sólo decía que “el ciberactivismo produce solidaridad” (6)).

Ciertamente, cuando firmas algo te estas significando. Las firmas por internet no son anónimas, van con tu nombre y apellidos. Eres tú el que te sumas a la petición, tú con tu historia y tu realidad concreta. En ese sentido, el ciberactivismo no es anónimo, no es una manifestación en la calle de miles de personas en la que tú sólo eres una mancha en la foto que sale al día siguiente en el periódico (y no estamos desvalorizando las manifestaciones), ni es un telemaratón en el que tú das 6 euros para las víctimas de un desastre natural y ya está (y sí que podríamos hablar mucho de esa forma de colaboración). No. El ciberactivismo es siempre algo que se hace, más que individualmente, personalmente –en cuanto persona-, que haces tú diciendo que eres tú.


6. La situación en regímenes totalitarios escapa a lo que pretende explicar este documento. Evidentemente, en una dictadura protestar es, ciertamente, peligroso... ¡y creador de futuro, claro!

Pero, si es tan fácil, ¿por qué no lo hace más gente?

Si se compara el número de internautas o, si se quiere ser más preciso, el número de internautas que podrían dedicar un espacio de tiempo a navegar por espacios ciberactivistas, con el que de hecho lo hacen, el resultado es desalentador. Cuando se lee que determinada acción de, por ejemplo, Amnistía ha obtenido un apoyo de, pongamos, 10.000 firmas, y se lee el número de visitas que tiene, también por ejemplo, la página web de un equipo de fútbol (si habláramos de porno el escándalo se multiplicaría a cifras enormes), uno se pregunta qué es lo que pasa para que movilice 10 y 20 veces más una web sobre un deporte que una web sobre la vida de un ser humano.

Y la única respuesta está en la comodidad. O el pasotismo, o la indiferencia, o la desgana, o el “qué más da”... o como se quiera llamar a ese gran triunfo de los poderosos del Primer Mundo, que han logrado –y logran cada día más- que los que se supone que vivimos en sociedades avanzadas tengamos prácticamente adormecida (¿abotargada, apagada... embrutecida?) algo que define la calidad de un ser humano: la conciencia.

Ya me pueden contar que en tal sitio a alguien le está pasando tal cosa, ya me pueden decir que hay alguien esperando que yo haga algo, ya me pueden dar todos los datos posibles sobre una injusticia que clama al cielo y que se está cometiendo mientras yo miro un rato un programa del hígado (oficialmente, “del corazón”) en la tele. Me es igual. La conciencia no me hace saltar, no hay nada en mi interior que me quite el sueño por no haber sido capaz de emplear cinco minutos en entrar a una página web, leerla, poner mis datos al final y darle al botón de “enviar”. Vivimos en una sociedad de la información donde no hay día en que no tengamos noticia de alguna tragedias, pero esa consciencia no termina de afectar a nuestra conciencia. El sistema ha conseguido que los ciudadanos sepamos muy bien de qué quejarnos (en el bar) y, a la vez, encontremos bastantes motivos para no hacer absolutamente nada (fuera del bar). Pero desarrollar esto sería demasiado largo, y no es éste el lugar(7) .

Dicho esto, es cierto que, en algunos casos, en pocos, la no participación en ciberacciones viene dada por otro tipo de causas más racionales, algunas dichas ya en preguntas anteriores:

  • El grupo que la propone no me merece mi confianza.
  • La información que se aporta del dato es muy escasa.
  • No llego a tener una opinión clara sobre si estoy a favor o en contra de la ciberacción que se propone.
  • No creo que, precisamente en este caso, la ciberacción sea el método adecuado de actuar.
  • La ciberacción requiere unos parámetros en el participante que yo no reúno (ver, más adelante, la pregunta 9).


7. Todo un libro –maravilloso, por cierto- tuvo que emplear para desarrollarlo la Premio Nóbel de la Paz Rigoberta Menchú, una “indígena”, de un país “subdesarrollado”, casi “analfabeta” y que no sabe “hablar bien” (subráyense mucho las comillas, por favor). El libro, claro, se llama “De cómo me nació la conciencia”.

Y si no tengo internet, ¿qué hago?

Si no se tiene internet, se puede trabajar el mismo caso a través del correo ordinario. Eso sin olvidar que siempre habrá algún amigo que sí tenga acceso a la Red (y al que, de paso, se puede enganchar al ciberactivismo), y que hay cibercafés, y que... y que el que quiere, puede, qué caray. La presión social se ha efectuado, como ya dijimos, mucho antes de que existiera internet. No tenerlo no es obstáculo para seguir ejerciendo la solidaridad con quien lo necesita.

Por cierto, ¿hace falta ser mayor de edad?

La ciberacción no depende de que los que la hacen tengan una u otra edad. Se supone que si alguien se suma a ella es que entiende de qué va, y, sobre todo, entiende de qué va la injusticia contra la que se está luchando.

En esta cuestión, el ciberactivismo sigue la línea de todas las acciones no violentas: a nadie se le pide un documento de identificación para acudir a una manifestación, para participar en un concierto solidario, para sumarse a una huelga (por eso puede haber huelgas de estudiantes) o para solidarizarse con los que están haciendo una marcha de protesta. La defensa de los derechos humanos no tiene edad. Como mucho, puede –a veces- ser bueno pedir algún dato concreto de la persona, como, por ejemplo, su profesión: parece que una demanda de, por ejemplo, la anulación de un futuro embalse, tiene más fuerza si, además de firmarla 10.000 personas, la firman 4 catedráticos de ecología. Pero insistimos en que esto no es lo frecuente.

Otra cosa es que, a veces, determinadas acciones buscan algo muy concreto: obligar a un Estado a que, cumpliendo sus propias leyes, incluya lo que un determinado número de gente piensa en sus procesos políticos o judiciales. Se trata de casos que apelan a la legislación de cada país. Así, y por poner el ejemplo de España, el ordenamiento jurídico de este país contempla la “Iniciativa Legislativa Popular”. Por ella, se puede presentar una proposición de ley al debate del Parlamento. Y éste estará obligada a acogerla si la petición la avala la firma de 500.000 electores (mayores de edad, por tanto), firma debidamente documentada y acreditada. En este tipo de casos es claro que sí que hay unas condiciones exigibles para participar. De todos modos, también es cierto que este tipo de acciones se suelen dar a conocer a través de la Red, pero no se puede firmar a través de ella (requieren una firma física). Por tanto, tampoco es que se trate, propiamente, de ciberacciones.

Creo que ya lo entiendo. ¿Por dónde empiezo?

La mejor forma de iniciarse en el ciberactivismo es, claro, poniendo manos a la obra. La Red acoge a cientos (literalmente, aunque pueda no parecerlo) de colectivos que trabajan los derechos humanos –en su sentido más amplio- y proponen a los internautas que colaboren en multitud de casos.

Estar atento a esas organizaciones es sólo una cuestión de disciplina. Puede ser bueno, y muchos lo hacen, el marcarse un día de la semana y un tiempo concreto para recorrer las páginas web que proponen ciberacciones (si se tiene un tiempo fijo para estudiar, o para hacer deporte, o para cualquier otro interés, ¿por qué no tenerlo para ejercer la solidaridad a través de la Red?.

Para hacerlo, bueno será ir añadiendo en la carpeta “favoritos” del explorador a esa páginas que descubrimos que proponen ciberacciones. Es más: varios colectivos que usan el ciberactivismo tienen también boletines digitales a los que puedes subscribirte, y, así, estar atentos a los nuevos casos que se producen. Y, entre todos ellos, hay que destacar un espacio concreto: la “Red de Acción urgente” (RAU) de Amnistía Internacional. Esta Red atiende a casos en los que la ciberacción debe ser rápida dada la gravedad e inmediatez del caso. Y la Red la componen aquellos internautas que se han apuntado a ella, y que han dicho cuántos casos pueden ellos atender al mes. Esta interesante opción puedes verla buscando (en Google o donde sea) la web de Amnistía Internacional de tu país. Puedes verlas en la página internacional de Amnesty dedicada a la RAU: http://web.amnesty.org/pages/ua-index-eng

En todo caso, hay páginas que simplifican la tarea, pues se dedican a recoger y mantener actualizado el fondo de ciberacciones existente en la Red. En vez de que seas tú quien te recorras todos los grupos que proponen algo, son ellos quien lo hacen por ti, y te lo presentan todo junto y clasificado por temas.

Cuántas páginas de este tipo existen no es algo que te podamos decir con seguridad. La que más conocemos, claro, es la que sustenta el Equipo que escribe este documento: PAZ Y JUSTICIA. Si curioseas su página inicial verás que recoge ciberacciones de muchos grupos, ordenándolas por temas y describiéndolas brevemente, a la vez que te permiten enlazar con la página original y toda su información completa. Al mismo tiempo, el menú lateral de esa página inicial te permite acceder a temas concretos relacionados con la solidaridad, no ya para ver ciberacciones, sino para obtener documentación y recursos que te permitan profundizar en ellos.

Eso sí: convendría no olvidar que cuando se vive el ciberactivismo, hay que procurar que esto afecte a algo más que a los dedos que se mueven por el teclado de tu ordenador. Y es que sería un tanto esquizofrénico (por no decir patético) que se ejerciera mucho la solidaridad a través de internet y, luego, en la vida cotidiana, no existiera esa solidaridad. Ser ciberactivista no es sólo echar una firma y ya está: antes que ciberactivista de los derechos humanos, lo que hay que ser es activista de los mismos en todas las redes físicas (no virtuales) en las que nos movemos desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.

Dicho todo lo cual, es probable que te estés preguntando si tú mismo no puedes ser el que proponga una ciberacción. Y hay que decir que claro que sí, pero sin olvidar unas condiciones mínimas que, en una forma u otra, hemos ido comentando ya:

  • ANTES DE PROPONER TÚ ALGO, NAVEGA BASTANTE POR LAS WEBS QUE YA LO HACEN. De ellas aprenderás mucho. Y también te irás soltando en descubrir aquellos portales que se centran en el activismo social, la solidaridad, la defensa de los derechos humanos, etc.
  • DI CLARAMENTE QUIÉN ERES, o quién sois. A veces te encuentras con, por ejemplo, una “protesta contra el futuro embalse de X”, que es propuesta por un grupo del que no se dice nada excepto que es la “plataforma contra el futuro embalse de x”. Decir quién eres, cómo se puede contactar contigo por si se desea recibir más información, cuál es tu relación con el caso, etc., permite al internauta saber mejor qué hay detrás de la ciberacción que propones.
  • PRESENTA SENCILLAMENTE EL CASO, Y, A LA VEZ, OFRECE TODA LA INFORMACIÓN POSIBLE. Que yo pueda leer 4 o 5 líneas en las que se me cuente el caso es imprescindible para saber si me interesa o no: si, de entrada, me tengo que leer 10 folios para enterarme, lo más probable es que deje de lado el asunto (para bien o para mal, la velocidad con que se navega por al Red es un hecho). pero eso no quita para que, leídas esas líneas, haya un apartado donde yo pueda acceder a los 10 folios. Habrá a quien le baste la exposición sucinta del caso, pero serán muchos los que quieran conocer todos los detalles, máxime teniendo en cuenta que se trata de una ciberacción propuesta por una persona (o un grupo) a la que, con todos los respetos, no conoce nadie: tú.
  • ELIGE SI PLANTEAS QUE LOS INTERNAUTAS MANDEN CORREOS ELECTRÓNICOS A DETERMINADA PERSONA RESPONSABLE DEL CASO O SI LES PIDES QUE TE FIRMEN POR INTERNET A TI.
    • En la primera opción, pon todos los datos posibles de a quién hay que escribir: nombre, cargo, dirección postal y dirección electrónica, fax... Añade un modelo de texto para la carta o correo-e a escribir, de modo que el internauta pueda copiarlo y pegarlo sin más o, si lo desea, usarlo sólo como inspiración para su propio texto. Y no olvides pedir que, por favor, se te envíe a ti una copia del correo enviado, pues es la única forma de que controles cuánta gente responde a tu llamamiento.
    • En la segunda opción -más problemática, porque estás pidiendo datos personales-, eres tú el que va recogiendo las “firmas” (normalmente, nombre y correo-e) de quienes se suman a tu escrito. Es bueno que avises (y cumplas, claro) que ese correo no será utilizado para ningún otro fin más que para el caso previsto. Evidentemente, manda con toda rapidez un correo de confirmación y agradecimiento a todo aquel que firme. Y comunica también a todo el que haya firmado cuándo presentas tú el escrito con todas las firmas a su destinatario. Es curioso que esto último no lo haga casi nadie, cuando es elemental. Tan elemental que lleva a hablar de otra cuestión: las fechas y los plazos.
  • INDICA CON TODA CLARIDAD HASTA CUÁNDO SE PUEDE –y se debe- ESCRIBIR, Y MANTÉN INFORMADOS A LOS NAVEGANTES DE CÓMO SE DESARROLLA EL CASO. Retomando un ejemplo que poníamos antes, es triste encontrarte una página que te invita a firmar “contra el futuro embalse de X”, y que nadie te diga una fecha máxima de envío, cómo va el asunto, y si, en definitiva, el embalse se ha construido hace años y es ridículo pedirle al ministro de medio ambiente que detenga su fábrica (el caso sonará chusco, pero es real: aún esta esa página en la Red). Y es más triste aún que hayas firmado para conseguir el indulto de algún condenado a muerte, sin que nadie te diga cuándo está prevista la ejecución, y sin que nadie te diga –a ti personalmente o a través de la web que propone el caso- en qué paró toda esa movilización. Los ejemplos reales podían multiplicarse, y, encima, no siempre referidos a organizaciones “de cuatro gatos”: a veces, más de las admisibles, los grandes grupos cometen este mismo error.
  • Y, SI NO TIENES DÓNDE COLGAR EL CASO EN LA RED, RECUERDA QUE HAY WEBS QUE TE PERMITEN HACERLO. Por una parte, es más que factible que presentes tu caso a algún grupo fuerte y que él lo ponga en su web, sea un grupo específico sobre el tema que tú tratas o sea un canal general sobre solidaridad y activismo social (la lista sería enorme, y el “quién es quién” lo va mostrando la navegación de cada uno por estos asuntos, como aconsejábamos arriba. Y, si esto no te es posible, has de saber que existen webs que cuelgan gratuitamente las ciberacciones que propone uno u otro: busca en Google por “firmas on line”, o “peitition on line”. Y si antes quieres intuir cuánta gente es posible que se una a tu petición, puedes crear una “Manifestación Virtual” que te permitirá sondear si lo que pides tiene aceptación o no.

Y poco más hay que decir. Lo que toca, ya, es hacer. Y eso, poner manos a la obra, aun sabiendo que el ciberactivismo es un tema del que se podría hablar mucho más.

Ciberactivismo

LUCHA POLÍTICA EN INTERNET Y EN LA CALLE


Son muy diversas las miradas de los intelectuales y los activistas sobre el papel de Internet en el crecimiento y organización de los movimientos sociales. Estas dinámicas no surgen de Internet sino que forman parte de procesos reales en curso, que van descubriendo respuestas prácticas en el uso de la red de redes. Estas acciones son complementarias a la movilización y a las asambleas, marchas, actos públicos, material gráfico, radios y televisiones comunitarias, fotografía, cine, arte político callejero y otras experiencias que centran la actividad en la comunicación y en la imagen, integrando con inteligencia las expresiones escritas, sonoras, visuales y gestuales.

Se ponen en práctica distintas formas de desobediencia civil (muy utilizada por el movimiento por los derechos cívicos), acciones directas no violentas (bloqueos, ocupación de espacios públicos, ingreso forzado, campamentos, etc.), manifestaciones masivas de fuerte contenido lúdico, dramatizaciones públicas, acciones (in)formativas (clases públicas, radio abierta, seminarios, entrenamientos prácticos sobre métodos de resistencia no violenta a la represión policial), marchas, asambleas, acciones de esclarecimiento popular (escraches, tribunal de justicia popular), enfrentamientos, hackeos y ciberactivismo.

La capacidad de organizar una acción común a través del espacio cibernético [...] es posible en gran parte por el uso de Internet que permite organizar la acción por vías virtuales.

Dicha comunicación en tiempo real desde cualquier punto del planeta involucra un salto en la comprensión del tiempo y del espacio. Las identidades y roles sociales que estaban estrechamente relacionados al lugar físico pasan a redefinirse paulatinamente.

Esta incursión en el espacio de los flujos potencia la capacidad organizativa y la generación de alianzas de los movimientos sociales; al mismo tiempo permite articular con éxito la apropiación de Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

Son muy diversas las miradas de los intelectuales y los activistas sobre el papel de Internet en el crecimiento y organización de los movimientos sociales. Son igualmente múltiples las visiones en torno a la comunicación y exposición pública. Pero en general se coincide en afirmar que las redes de movimientos se articulan en torno a interrelaciones y flujos de comunicación que combinan la apropiación de Internet con encuentros presenciales y los contactos personales. “Estas dinámicas no surgen de Internet sino que forman parte de procesos reales en curso, que van descubriendo respuestas prácticas en el uso de la red de redes”.

Para Naomí Klein Internet “ha configurado a los movimientos sociales a su imagen, imprimiéndoles forma de telaraña; las campañas de comunicación en la web son conexiones complejas y estrechas que las vinculan unas con otras, así como los enlaces que conectan sus sitios”. Internet se constituye entonces como un nuevo campo de lucha para los movimientos sociales y para la acción colectiva. La apropiación de sus instrumentos y beneficios incide en las formas de relación externa e interna del movimiento. En el campo de la comunicación no representa sólo un complemento a los medios tradicionales sino que ofrece oportunidades innovadoras para informar, movilizar y organizar a los nuevos movimientos que surgen en la sociedad.

Noam Chomsky señala al respecto que el uso de Internet, además de facilitar y agilizar la comunicación dentro de los movimientos sociales y entre ellos, se presta para restar el control de los medios establecidos: estos son dos de los nuevos factores más importantes que han surgido en los últimos veinte años.

Internet ofrece al activismo social nuevas herramientas de intervención política como las campañas virtuales, el correo electrónico, grupos de discusión, foros, boletines, manifiestos on line, portales colectivos, sites de las organizaciones y agencias de información alternativa. Estas acciones son complementarias a la movilización y a las asambleas, marchas, actos públicos, material gráfico, radios y televisiones comunitarias, fotografía, cine, arte político callejero y otras experiencias que centran la actividad en la comunicación y en la imagen, integrando con inteligencia las expresiones escritas, sonoras, visuales y gestuales.

La organización de las actividades reposa en redes horizontales; se promueven acciones autónomas, descentralizadas y creativas que sumen adhesión y apoyo activo a la protesta. En su accionar se obtienen intervenciones efectivas y un gran impacto informativo. La coordinación entre grupos y países (y la organización de la participación activa) se realiza a través de las distintas herramientas de Internet.

La red de comunicación electrónica sustenta a las redes de lucha global, de manera que ésta no sólo se concentra en el enfrentamiento real, sino que también pasa a un plano simbólico. Como los movimientos se ven obligados a superar la frontera mediática, la visibilidad del conflicto es tan importante como su enfrentamiento. Se adopta asimismo estrategias de propaganda incorporando lemas que hacen a las características globales y universales de su lucha:

Estamos en todas partes.

¡Que nuestra resistencia se tan global como la del capital!

Justicia global.

Otro mundo es posible y necesario.





Se pone en práctica -en suma- una determinada estética de la protesta donde se destacan los símbolos de cada movimiento o la red de movimientos. Se utiliza un logo particular, con colores y diseños que se hacen visibles en la web, en la calle y en todos los lugares donde el movimiento se da cita.



Fuentes:

7 nov 2011

¡Ciberactivate!

Organizaciones en Castellano
All Out se organiza en el internet y en el mundo para construir una realidad donde toda persona pueda ser libre, aceptada tal como es. Gay, lesbiana, bi, transgénero o hétero, necesitamos que tú salgas All Out para construir este movimiento histórico de igualdad.
Desde redes sociales hasta correos electrónicos, desde cadenas de noticias hasta hogares, All Out maneja campañas multilingües y relevantes para informar y motivar al público. Aprovechándo las posibilidades de movilización global que brindan las nuevas tecnologías sociales, All Out está construyendo una comunidad verdaderamente global, capaz de responder a momentos de crisis y oportunidad para promover las vidas y libertades de personas LGBT— en todo el mundo.
  

Amnistía Internacional es una organización no gubernamental (ONG) humanitaria que trabaja para promover los derechos humanos en el marco de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y otros tratados internacionales. Fundada en 1961 por el abogado británico Peter Benenson. Benenson estaba leyendo un artículo del diario británico The Observer acerca de dos estudiantes portugueses encarcelados por haber hecho un brindis por la libertad. Esto lo impulsó a publicar en ese mismo diario el 28 de mayo un artículo titulado "Los prisioneros olvidados" (en inglés "The Forgotten Prisoners") llamando a los lectores a efectuar una campaña de correspondencia en apoyo a estos estudiantes. Dicho artículo fue publicado y traducido en otros diarios del mundo. En julio de 1961 se realiza la primera reunión de delegados de Bélgica, Reino Unido, Alemania, Irlanda, Suiza y los Estados Unidos para establecer un movimiento internacional permanente en pro de la defensa de la libertad de opinión y religión. En 1977 esta organización recibió el Premio Nobel de la Paz.


Actuable es una comunidad online de personas y organizaciones que unen esfuerzos para transformar el mundo diciéndole a gobiernos, empresas y otros actores importantes de nuestra sociedad qué cambios queremos.
Quienes formamos parte de Actuable nos implicamos, firmamos y creamos peticiones en torno a causas importantes que van desde la defensa de los derechos civiles, hasta la protección del medio ambiente pasando por la transparencia política o la lucha contra la pobreza entre muchas otras.
Actuable no es un espacio para la refriega política partidista sino para los pequeños cambios sociales que nos permiten avanzar hacia un mundo más libre, más justo y más solidario.
Nuestra comunidad incluye a ciudadanos, activistas, pequeñas y grandes organizaciones. Invitamos a que líderes sociales y organizaciones de todos los tamaños se unan a nosotros y conecten con cientos de personas para promover las causas que más les importan. Queremos multiplicar su capacidad de mejorar la sociedad.
Para lograrlo, ponemos a su disposición distintas herramientas que, con la colaboración de la comunidad y en tan sólo un par de clics, permiten ejercer la presión necesaria para provocar los avances que necesitamos. Queremos sacar todo el potencial a las nuevas tecnologías para provocar cambios positivos que realmente mejoren la vida de las personas.


Avaaz, que significa "voz" en varios idiomas europeos, asiáticos y de Medio Oriente, nació en el 2007 con una misión simple y democrática: movilizar a los ciudadanos del mundo para cerrar la brecha entre el mundo que tenemos y el mundo que la mayoría de la gente quiere.



Avaaz empodera a millones de personas para que actúen para abordar cuestiones urgentes de interés internacional, ya sea la pobreza mundial, el conflicto de Oriente Medio o la crisis del cambio climático. Nuestro modelo de movilización a través de internet permite que miles de esfuerzos individuales, por pequeños que sean, puedan combinarse rápidamente formando una poderosa fuerza colectiva.



El objetivo de Greenpeace es proteger y defender el medio ambiente, interviniendo en diferentes puntos del Planeta donde se cometen atentados contra la Naturaleza.
Greenpeace lleva a cabo campañas para detener el cambio climático, proteger la biodiversidad, acabar con el uso de la energía nuclear y de las armas y fomentar la paz. En la actualidad Greenpeace cuenta con cerca de tres millones de asociados en todo el mundo. Con ellos la organización intenta hacer frente a la creciente degradación medio ambiental del Planeta.


HazteOir.org fue fundado por un grupo de amigos que deseaba expresar - hacer oír - su opinión, pero que no sabía exactamente con quién hablar.
HazteOir.org asume como misión promover la participación de los ciudadanos en la política. Creemos que ésta es la mejor forma de recuperar la dignidad de la cosa pública y de hacer que nuestra democracia se convierta en algo real - participativo - durante los 4 años que transcurren entre cada una de las elecciones.
Creemos que la sociedad es anterior al Estado, que la política es esencialmente vocación de servicio, que los gobernantes tienen el deber de escuchar a los gobernados.
Desde una concepción cristiana del hombre y de la sociedad, afirmamos la dignidad de la persona y la importancia de valores como la libertad, la justicia y la solidaridad. Queremos contribuir a la construcción de una sociedad más justa, favorable a la realización integral de las personas.



Intermón Oxfam es una ONG que, desde hace 52 años, trabaja con personas de países desfavorecidos en América Latina, África y Asia para que logren ejercer su derecho a una vida digna. Sumamos esfuerzos con los otros 12 miembros de Oxfam Internacional, con el fin de erradicar la pobreza. Para esto, cooperamos en proyectos de desarrollo, actuamos en emergencias, promovemos la solidaridad, denunciamos las causas de la pobreza y fomentamos el comercio justo. La ONG Intermón Oxfam trabaja en diferentes campos que incluyen: Nuestra labor se orienta en lograr el cumplimiento de los derechos sociales y económicos de las personas y poblaciones más desfavorecidas, tales como los derechos a unos medios de vida sostenibles, a la educación y salud, a la vida y a la seguridad en situaciones de emergencia, a la participación social y política y la propia identidad de género y diversidad.

Organizaciones en Inglés
En el Reino Unido, 38 Degrees es una plataforma similar a MoveOn.org.
38 Degrees es la asociación que en menos de dos años desde su lanzamiento en 2009, ha conseguido que más del 1% de los británicos defiendan con éxito los bosques nacionales contra la privatización.
GetUp! es una organización política australiana sin ánimo de lucro que busca la defensa de temas de interés para sus miembros como pueden ser la justicia social, la transparencia económica y la sostenibilidad medioambiental. Está basada en una estructura de comunidad y principalmente se gestiona a través de Internet
MoveOn.Org es una organización formada por liberales progresistas que se mantiene con donaciones particulares que no pueden ascender a más de U$S 5.000 (no aceptan donaciones de corporaciones). No tiene aspiraciones políticas (por ahora), pero no es apolítica. Por el contrario, participa activamente de la vida política norteamericana y se ha convertido en un molesto y constante sarpullido para la derecha más conservadora de Estados Unidos, e inclusive, para algunos demócratas. Bush Jr los ha calificado de ultraizquierdistas, otros políticos y periodistas conservadores los trataron de mentirosos y difamatorios, McCain, en plena campaña electoral pedía que echaran a todos sus miembros del país. ¿Qué es esta organización que despierta tamaña reacción en los sectores más derechistas de USA?
MoveOn es un grupo estadounidense progresista y sin ánimo de lucro en defensa de las políticas sociales. Es también un comité de acción política que ha conseguido millones de dólares para candidatos estadounidenses considerados "progresistas" o "moderados". Se creó en respuesta al impeachment (proceso de impugnación por perjurio) del entonces Presidente de los Estados Unidos Bill Clinton.
Las Redes Sociales


Anatomía del Efecto Menéame

Menéame es un sitio basado en la participación comunitaria en el que los usuarios registrados envían enlaces de noticias e historias para que sean valoradas por los demás a través del voto. Las más valoradas son promovidas a la portada.
En Menéame se producen conversaciones y debates interesantes alrededor de las noticias. El diseño del lugar promueve los comentarios mejor valorados; en Internet, las comunidades son conversaciones
Gracias a esta herramienta (que no es la única de este estilo pero sí la más popular), podemos tener al alcance de nuestra mano la capacidad de decidir de forma más o menos democrática (digo más o menos porque el cálculo del karma puede ser discutible) qué es noticia y qué van a leer miles de usuarios cada día.
Tened en cuenta la proyección que alcanza un blog o un artículo si sale a portada en Menéame (el llamado efecto Menéame) es bestial en comparación con la audiencia de prácticamente cualquier sitio.
Twitter es una herramienta que permite publicar nano-artículos de 140 caracteres en donde los usuarios dan a conocer sus actividades. Hoy en día es uno de los medios digitales más grandes, cuyo destacado crecimiento viral ha demostrado que la red social Twitter es uno de los líderes en el sector del microblogging.
Twitter se basa en el intercambio abierto de información en tiempo real que puede tener un impacto global positivo. Ciertamente, constituye una herramienta más que permite conectarse no sólo con amigos, sino que el mundo laboral, político, periodístico y empresarial. Se trata de un vehículo, un continente cuyo contenido es el que le aporta todo su valor.

Global Voices es una comunidad de más de 300 bloggers y traductores de todo el mundo que trabajan juntos para traerle informes de blogs y medios ciudadanos de todas partes, con énfasis en las voces que no son escuchadas habitualmente en los principales medios internacionales.
Global Voices busca agrupar, conservar y amplificar la conversación global en línea - arrojando luz a los lugares y gente que otros medios de comunicación a menudo ignoran. Trabajamos para desarrollar herramientas, instituciones y relaciones que ayuden a todas las voces, en todas partes, a ser oídas.

Aunque en un principio, el objetivo de Facebook era solo el de “conectar a la gente mediante el uso de perfiles, actualizaciones de estado y foros”, en el 2005, se volvió un fenómeno, ya que permitio que las personas se conectarán con movimientos sociales que trasladaron luchas sociales al campo virtual. Es decir, Facebook logró reflejar las sociedades existentes, ya que se construyen grupos por estatus social o culturales en algunos países, grupos políticos en otros, grupos en defensa de ciertas organizaciones y colectivos.
En Facebook, se monitorearon las notas del muro, los comentarios que dejan los cibernautas y el número de personas que activan el “me gusta” de este mensaje; también, se envían mensajes y enlaces a noticias, se comparten mensajes anunciando e invitando a eventos, conferencias, reuniones, marchas, entre otras modalidades de encuentro, así como fotografías y vidéos,.
Es importante destacar que estas nuevas formas no han desplazado enteramente el papel de la "propiedad pública tradicional de la co-presencia". La forma tradicional permanece como una característica importante de las sociedades modernas”, en donde la movilización en la calle sigue siendo una herramienta importante de manifestación por parte de los movimientos sociales, la diferencia está en que las redes sociales marcan el punto de partida, es decir, el lugar y la hora del encuentro en donde se realizarán. Un ejemplo de ellos es la creación de eventos en facebook, en donde millones de ciberactivistas se informan de las acciones que llevaran a cabo las organizaciones a las que pertenecen o les gusta.

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